Lanretarf ainorcana

hiperion_gravatar

Mi nada querida hermanita… Lo he vuelto a hacer. Te he robado tus recuerdos.

Quiero decir, antes de que pudieras siquiera generar la pura sola experiencia que precede a la memoria de la misma, he sido capaz de retrotraerme al principio de tus tiempos muertos y he recuperado la misma esencia de las cosas no dichas. Dicho de otro modo, soy tú.

Por un breve espacio de tiempo, o mejor dicho un tiempo de espacio, que es en los términos en que yo me muevo, he logrado arrebatarte un trozo de tu libro de notas y me lo he traído a mi guarida, donde si aquellos que desean saberlo todo de ti quieren continuar haciéndolo, habrán de intercalar sus visitas entre tus palabras y las mías, para decidir quién es mejor.

Sé que no te gusta lo que hago y mucho menos cómo lo hago. Sé que me llamas rastrero y asqueroso, pero en el fondo de tu tercer corazón, que en los marcianos es el que nos hace vomitar, sabes que soy un habilidoso estratega y un mejor táctico, lo cual te revienta.

Sea como sea, quisiste pasarte de lista conmigo como sueles intentar hacer, creyendo por ser la hermana mediana y tener apenas unos siglustros más que yo, que eres capaz de estar por encima, o más improbablemente, por delante de mí. Me infravaloras, una vez más.

El caso es que trataste de venir a mi terreno, de entender mi mente atemporal y anacrónica, pero eso no es posible ni para ti, ni para nadie. Para ello, te pusiste a intentar repasar en aquello que es lo único que tenemos en común, nuestro amor puro por el Arte Octal, aquellos videojuegos en los que se manejan los viajes temporales. Error.

Ahora te he arrebatado esas líneas y todo aquel que quiera leer completamente tu artículo tendrá que empezar haciéndolo allí y a mitad del mismo venirse a mi ventana para continuarlo. Es injusto, duro, horrible… pero tremendamente divertido y maquiavélico.

Pues nada, sin más dilación ni pérdida de tiempo, suponiendo que tal cosa pueda ocurrir, allá van las líneas que te faltan y que jamás podrás recuperar ya de tu pasado mes

y^LObG3=ooz%[A”LRa\rebF@j%FMoHwyP{S|7d{]xLs0|U|\*7+1-+PumH;Xp{1}KB5wND}OE^B^ax;b9vBV*n87″]C5nX0^gmA65Qq1WHbxa|l6r%U@%LO^

Para despistarte, voy a irme precisamente donde sé que te pilla más lejos, es decir, menos ahora. Me remonto a 1991 con Space Quest IV, una aventura gráfica del año 1991 en la que el personaje principal, Roger Wilco, revivía escenas de juegos pasados de la saga, pero también previvía escenas de juegos futuros, que fueron recreadas fielmente.

Sigo con otro peso pesado de la época, en este caso del genial Tim Schafer, rey indiscutible del género, con su Day of the Tentacle (“El Día del Tentáculo”) del año 1993. No hace falta decir mucho más de este maestro (al que, seguramente, acabaré indultando) que junto a Dave Grossman supieron crear una secuela con mayor calidad que el primero.

En esta maravilla de juego los personajes principales se mueven mediante letrinas y tazas de wáter espaciotemporales por tres épocas distintas (fundación de los EEUU, s. XVIII; mansión de un científico loco del s. XX; futuro incierto dominado por tentáculos mutantes superinteligentes), de manera que sus acciones en cada una se refleja en las sucesivas.

Cambio de tercio, más bien de género, pero seguimos con títulos en los que los viajes en el tiempo juegan un papel decisivo. A decir verdad, bajo esta premisa, no es tolerable dejar de mencionar dos juegos que no solo están considerados como de los mejores de su género, RPGs, sino de la historia. Curiosamente, tienen viajes en el tiempo.

El primero es The Legend of Zelda: Ocarine of Time. Lo lleva hasta en el nombre. Pero qué podemos decir que no se sepa ya de este juego, de mi querido primer indultado Shigeru Miyamoto, del momento de estremecimiento que todos sentimos al ver a un Link crecidito, montando a lomos de la yegua Epona, de ver de primera mano que todo lo que hacemos en la niñez tendrá consecuencias cuando seamos mayores.

El segundo es otro mito obvio en esta lista: Chrono Trigger. Esa cabecera de tictac con un péndulo de carrillón antes de mostrarnos ya el título. Ese hilo argumental de escenario constante y cronológicamente cambiante, de multiposibilidades, dependencia de variables y toma de decisiones continua… como la vida misma.

Y no tengo nada más que añadir de estos dos juegazos, porque son tan eternos que ni falta hace. Sin embargo sí que me gustaría meter ahora en un cajón de sastre de títulos varios aquellos otros que han tratado de introducir el viaje temporal en incluso la multiplicidad de personajes y distintos “yos” superponiéndose en la línea crono-lógica.

En esta amalgama colocaríamos otros juegos de la saga Zelda o de Square Enix como Final Fantasy XIII-2; o bien de acción como TimeShift o Bayonetta, donde se aplican técnicas de ralentización del tiempo para superar obstáculos o tener ventaja en los combates; o de carreras de coches como Forza Motorsport 3 o Race Driver: Grid.

Merecen mención especial dos juegos de navegador web. En el primero de ellos, Cursor*10, superamos unos pocos niveles realizando acciones con el puntero del ratón que servirán a los punteros del futuro para superar esos mismos niveles.

En el segundo, Chronotron, un juego claramente inspirado en el mismo concepto del anterior, controlamos a un simpático robot y a las diferentes versiones futuras de sí mismo en el tiempo que aparecerán en pantalla simultáneamente reproduciendo los movimientos de cada versión, de manera que así los distintos (y mismos) robots se ayuden entre sí.

Por último, existen muchos otros en los que los viajes temporales simplemente forman parte del argumento, no de la lógica de juego, pero esos me interesan algo menos en esta ocasión. Quizá en otra, futura o pasada, nadie lo sabe, hable de ellos. Ahora al menos mi principal prioridad es encontrar a mi hermano y gracias a este ejercicio de retrospectiva octal, lo he hecho.

^OL%@U%r6l|axbHW1qQ56Amg^0Xn5C]”78n*VBv9b;xa^B^EO}DNw5BK}1{pX;HmuP+-1+7*\|U|0sLx]{d7|S{PywHoMF%j@Fber\aRL”A[%zoo=3GbOL^y

Y con esto he terminado por esta vez. A expensas estoy de ver qué nos traerás este mes, qué se te ocurrirá dejarnos y volcarás a los terrícolas que tanto dices aborrecer y sin embargo perdonas mes tras mes terrestre, yo sé bien por qué. Pero no lo revelaré… aún.

Mientras, seguiré haciendo eso que sé que más odias que haga: analizar juegos antiguos. Dentro de no mucho saldrá mi siguiente valoración y dentro de tampoco demasiado volveré a hurgar en tus registros para alterar la huella escrita de tus historias.

Ten paciencia, hermanita… Ten paciencia… Es solo cuestión de tiempo…